La campaña por una parte justa

Entre 2000 y 2012, casi 80 millones de niños y niñas se vieron sometidos al trabajo infantil. Sin embargo, el progreso no solo se ha ralentizado, sino a la inversa: entre 2016 y 2020 el trabajo infantil aumentó, con 160 millones de niños y niñas en situación de trabajo infantil y casi la mitad -79 millones - en las peores formas, incluida la esclavitud, la explotación sexual y los conflictos armados.

Para 2022, la OIT predice que el número de niños trabajadores aumentará nuevamente, a casi 170 millones.


El mundo cuenta con recursos y conocimientos suficientes para eliminar la injusticia para 1 de cada 10 niños que padecen trabajo infantil.


Si las niñas y niños más marginalizados del mundo tuvieran acceso a una parte justa de los recursos, las políticas y la protección social, podríamos eliminar el trabajo infantil de una vez por todas.


Pero, si bien el mundo se enriquece cada vez más, los recursos no se distribuyen de manera equitativa, lo que ocasiona el abandono de las niñas y niños más marginalizados y sus comunidades.

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Desde entonces, el devastador impacto económico de la COVID-19, y la distribución desigual e inmoral de los 8 billones de dólares en fondos de emergencia para la pandemia, han ocasionado que quienes más necesitan ayuda reciban menos asistencia.


En consecuencia, se espera que millones más de familias caigan en la pobreza extrema, lo que muy probablemente hará que el trabajo infantil aumente por primera vez en dos décadas.
 

El año 2021, que la ONU declaró el Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil, nos proporciona así una oportunidad no solo de evitar este potencial aumento, sino también de reavivar la lucha contra todas las formas de trabajo infantil y dar el impulso que se necesita para alcanzar la meta de 2025.

El principio de la parte justa

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Las víctimas del trabajo infantil provienen principalmente de comunidades que han sido discriminadas sistemáticamente por generaciones. Estas familias tienen tan poco acceso a los recursos del mundo que los niños y niñas se ven obligados a trabajar para poder sobrevivir. Es una vergüenza que en el siglo XXI, con el mundo en el auge de su riqueza, 1 de cada 10 niños y niñas vivan de esta forma.

El Informe Por una Parte Justa para la Infancia, elaborado sobre la base de investigaciones producidas por la OIT, la CSI, la UNICEF, la ONUAA, la ACNUR y otras organizaciones, evidencia que se podrían realizar intervenciones para alcanzar este objetivo si los miembros más marginalizados de la infancia tuvieran acceso a una parte justa. Al garantizar una parte justa para toda niña y niño, combatiremos la injusticia intergeneracional y no solo cumpliremos con el objetivo 8.7, sino también lograremos avances en todos los ODS relacionados a la infancia.

 

Quiénes somos

La Fundación Kailash Satyarthi para la Infancia (KSCF-US, por sus siglas en inglés) albergará la secretaría de la campaña Por una Parte Justa.

KSCF-US lucha por un mundo en el que niños y niñas puedan ser libres de disfrutar la infancia. Para que esto se haga realidad, nos inspiramos en la labor de casi 4 décadas de Kailash Satyarthi tanto a nivel de la sociedad civil como en la creación de políticas mundiales. Las enseñanzas obtenidas llevan a la Fundación a insistir en la participación de la infancia y de la juventud como parte de la solución, a generar mayor colaboración entre gobiernos, empresas y comunidades, garantizar que existan leyes nacionales e internacionales efectivas, difundir conocimientos prácticos y prácticas exitosas y establecer cooperaciones con actores esenciales de la sociedad.

Una historia de logros y cambios

Hace más de dos décadas, Kailash Satyarthi, Premio Nobel de la Paz, y todas las organizaciones participantes de la Marcha Global contra el Trabajo Infantil hicieron ver al mundo que 16% de los niños y niñas -o sea, un 250 millones- se encontraban sometidos a alguna forma de trabajo infantil.


Los frutos de esa labor residen en el reconocimiento público y general de la inmoralidad del trabajo infantil. Además, la única convención ratificada universamente en la historia de la OIT fue la que se declaró al culminar la Marcha Global: el Convenio 182 sobre las peores formas de trabajo infantil.


Desde entonces, reunir a diversos actores en pro del bien mundial es algo que se manifiesta en la fuerza y resistencia de la Marcha Global y, además, los y las jóvenes están utilizando y, aún más importante, organizando el poder de la juventud como activistas y defensores con sus propias manos en la Campaña 100 Millones.

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Para esta nueva campaña que conmemora el Año Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil en 2021, se aplicarán los mismos principios de los éxitos anteriores: movilización pública, construcción de coaliciones y cooperaciones, apoyo direccionado para lograr cambios de políticas y el papel central en la lucha por los derechos de la infancia de las voces de las personas más marginalizadas.


El trabajo infantil no es un asunto aislado, y trabajar en una coalición amplia no solamente será una muestra de solidaridad, sino también de la importancia de utilizar un enfoque multidimensional para crear e implementar las difíciles y al mismo tiempo urgentes soluciones.


La campaña pretende incluir a la sociedad civil que opera en ámbitos relacionados al trabajo infantil (eduación, género, empleo), instituciones multilaterales e intergubernamentales, y líderes religiosos y empresariales con visiones progresistas que apoyen las demandas de la campaña. Puedes leer la lista más actualizada de nuestros colaboradores aquí.
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